La leyenda de los juegos de rally
Con la llegada del
primer C.M. por el 98 se puso el listón muy
alto en la creación de este tipo de juegos.
El título en cuestión hacia gala de un motor
gráfico envidiable para la época, y el
apadrinamiento de un magnífico piloto.
Además contaba con licencias de las
principales marcas comerciales del mundo de
los rallies, siendo Subaru la principal (por
afinidad laboral con el corredor estrella).
Pero por lo que realmente marcó una época
fue por su jugabilidad. La conducción hiper-realista,
no por ello peleada con la adicción extrema
que causaba, y una física pocas veces
superada (véase Gran Turismo) establecieron
las bases de una nueva manera de ver el
mundo de los juegos de carreras. Si bien la
gente de Codemasters había logrado crear una
obra excelente se superaron con la llegada
de la segunda parte de la saga casi tres
años más tarde, aunque tampoco con la
aceptación que debiera por la crítica en
general.
Sin más espera que un año y medio, el
equipo de Codemasters ha conseguido rizar el
rizo. Basándose en la máxima que caracteriza
a la saga, jugabilidad y realismo, se ha
logrado un nivel que dará mucho que hablar y
pondrá los pelos de punta a más de un
desarrollador. Con la llegada de C.M.3 se ha
establecido un nuevo hito. Pasemos a
analizarlo detenidamente.
Gráficos
Soberbio. Tan solo una palabra basta para
describir el aspecto gráfico del juego. Sin
lugar a dudas hará llegar a nuestra consola
a los límites, pero no por ello perdiendo
fluidez. Se ha hecho una gran labor de
optimización gracias a la cual disfrutaremos
del más grande abanico de detalles a una
tasa de frames nada desdeñable.
El modelado de coches roza la perfección.
Con un detalle que se acerca a la paranoia,
todos los coches disfrutarán de una
grandísima cantidad de polígonos (15.000 en
el caso del Ford Focus). La alta variedad de
modelos goza de una gráfica casi foto
realista. Los escenarios son harto grandes y
variados, 8 países y 7 etapas por país.
Correremos a lo largo del planeta en
escenarios tan diferentes como la española
Vall d´aran a la desértica Australia o
helada Finlandia. Todos ellos estarán
dotados de los más variopintos elementos a
lo largo de la pista haciéndonos olvidar que
realmente nos encontramos ante un juego y no
la retransmisión de una competición real.
Contaremos con puentes, señales, vallas
publicitarias, un sinfín de arbustos árboles
y matorrales, muros, etc. Variados son
incluso los mismos tipos de terreno,
alternando por ejemplo el tipo de asfalto,
grava o nieve.
Los efectos de luz en tiempo real, así
como los brillos en la pintura del coche
están tratados de una manera magistral,
dependiendo en todo momento de diferentes
aspectos tales como la hora del día o la
cantidad de suciedad que tiene el coche. Los
efectos de partículas hacen honor al resto
del apartado técnico, mostrándonos con todo
detalle en levantamiento de tierra en
terrenos arenosos y el humo blanco de los
neumáticos al arder por diferentes asfaltos.
La ambientación también cuenta con todo
lujo de detalles, de esta manera podremos
ver el taller donde repararemos el coche
después de cada jornada, el inicio de la
etapa de otros corredores, así como el podio
con escenas cinemáticas desarrolladas con el
propio motor del juego. La suciedad de la
misma manera que el resto de elementos
naturales que interactúan con el coche se
han reproducido a la perfección. Es un lujo
el ver como por ejemplo se nos llena el
coche de agua al pasar sobre un charco, o
cae la nieve sobre nuestro parabrisas.
Debemos destacar que jugando con la cámara
dentro de la cabina se disfrutarán de más
elementos así como de una conducción mucho
más realista que en la cámara posterior, y
aunque no nos guste esta vista será casi una
obligación ver el limpia parabrisas
trabajando en circuitos de lluvia o nieve.
El modelo de daños también es estupendo,
pudiendo por ejemplo hacer volar el capó en
cualquiera de los saltos que tienen los
escenarios, reventar una puerta en un choque
lateral contra un árbol o causar
desperfectos graves en los parachoques en
una de las muchas salidas de carretera que
tendremos a lo largo de la etapa. Además
dispondremos de un selector de las cada vez
más famosas pantallas 16:9. En definitiva
una nota altísima en el apartado gráfico y
referencia absoluta para el desarrollo de
nuevos títulos.
Sonido
Como no, debemos destacar la gran labor
hecha por la parte de Codemasters para
presentar el título con toda la grandeza que
se merece, completamente doblado al
castellano. Si bien la propia voz del
copiloto de McRae, Nicky Grist, vendrá por
defecto en inglés, podremos seleccionar
nuestro idioma en las opciones de sonido. El
jugador con experiencia ya sabe por lo que
hay que agradecer tal hecho. Si bien C.M. 3
no es un juego en el que se tenga que seguir
ningún hilo argumental, es casi elemental el
seguir un guión a lo largo de la carrera.
Los comentarios de nuestro copiloto son
fundamentales al volante de coches con
alrededor de 300 CV de potencia y con una
anchura de carretera ligeramente superior a
la de nuestro vehículo. Si no tenemos
capacidad de anticipación difícilmente
podremos completar ninguna etapa sin
salirnos al menos una vez de la carretera.
Los efectos sonoros nos han gustado
bastante. Los diferentes elementos del juego
disponen de una variedad de sonidos alta y
real. Tanto el motor de los coches como los
diferentes tipos de terreno emiten un sonido
particular y que nos meterá de lleno en el
mundo de los rallies. Mediante los altavoces
diferenciaremos claramente cuando pasemos de
grava a asfalto, o incluso de un tipo de
asfalto a otro. Los derrapes y chirriadas
están representadas con una calidad pasmosa,
así como el petardeo del tubo de escape en
las reducidas.
Aunque durante el desarrollo de la
carrera no contemos con música, el juego
dispone de una banda sonora bastante buena
que hará las delicias de más de un jugador
durante las presentaciones o el menú esta
vez si traducido al castellano. Si bien
debemos quejarnos de algo en este apartado
es en la no inclusión de un modo de salida
5.1 como dispone la versión de X-Box. El
estéreo se nos queda corto en un sistema
surround, y a buen seguro muchos jugadores
habrían disfrutado de sus posibilidades.
Jugabilidad
Como hemos comentado con anterioridad la
saga gira entorno a una idea muy clara,
ofrecer un entorno visual y sonoro lo más
parecido posible a la realidad sin por ello
sacrificar la jugabilidad del título. Es un
juego altamente adictivo, largo y
entretenido por lo que no nos defraudará en
absoluto.
No nos engañemos, el que el juego
enganche desde un principio no significa que
no sea difícil. De hecho tardaremos en
controlar el coche, si bien se denota un
aprendizaje progresivo desde la primera
etapa. Es un juego en el que no se nos da
nada hecho y nos exigirá alguna que otra
hora frente al televisor para empezar a
controlarlo todo. El objetivo del juego es
fácilmente deducible en un título como este,
teniendo el modo competición y el de carrera
independiente. Dispondremos de un total de 7
coches oficiales del campeonato WRC (Lancer,
Focus, Impreza, Xsara, Puma, Punto y Saxo)
así como los ya clásicos extras al ganar
diferentes competiciones. Increíblemente no
estará el Peugeot 206 a pesar de los éxitos
cosechados en las dos últimas temporadas por
la marca francesa. Desgraciadamente estos
coches tan solo podrán ser seleccionados en
modo carrera individual dejando el
campeonato exclusivamente para el Focus de
McRae, hecho que acorta la vida del juego en
gran medida y punto a corregir en futuras
entregas (aunque por algo lo habrán hecho).
Esta vez se ha optado por no permitir la
posibilidad de interactuar en las
reparaciones de los coches, por lo que se
limitará exclusivamente al equipamiento y
configuración del mismo. Los coches se
arreglarán al finalizar cada jornada y
nosotros conseguiremos nuevos elementos para
mejorar nuestro vehículo conforme vayamos
superando rallies, por ejemplo nuevas ruedas
o suspensión.
En cuanto a la física del juego debemos
criticar un fallo que ya se percibía en los
anteriores títulos de la saga, el sistema de
impactos. El coche actuará de manera
completamente irreal en la mayoría de los
casos cuando se choque a casi 180 km/h con
una señal o un poste pequeño. Se podrán
observar los daños en el modelo y la
conducción realmente se verá afectada por el
golpe, pero sin embargo el impacto
defraudará por su sobriedad. Elemento que no
hace pequeño un título tan grande.
Conclusión
Estamos ante una estupenda secuela de
esta mítica saga de títulos de simulación de
rally y un referente absoluto para el futuro
del género.
En definitiva un título indispensable en
tu colección si te gustan los juegos
automovilísticos, así como una manera de
entrar por la puerta grande en los títulos
de temática rally para no iniciados.